Quien tiene un Millenial, tiene un tesoro

Si naciste entre 1984 y 2004, seguro que te sangrarán los oídos cada vez que oyes o lees que los Millennials somos narcisistas, egocéntricos y materialistas. También nos tachan de distraídos, de tener miedo a los compromisos y de ser una generación infeliz. Todo amor.

Sin lugar a duda, cada generación tiene sus peculiaridades y su propia filosofía de vida, pero no me puedo creer que esta sea tan mala, y ¡joder! qué mala suerte que sea la mía.
Mi pregunta es: ¿Alguien se ha parado a preguntarle a un Millennial, que no esté en un control de alcoholemia o de botellón, sobre cómo se siente? ¿Por qué siempre entrevistan a los Millennials menos ejemplares, en los momentos menos indicados? ¿Alguien más sufre como Geno con estas cuestiones?

Yo creo que nos merecemos una oportunidad para demostrar quiénes somos realmente.

Hablando con mis compañeros de trabajo del tema, alguien dijo que “la nuestra es una generación muy diferente a la de nuestros padres. Preferimos disfrutar más de la vida bien acompañados que sacrificar nuestros placeres por ascender económicamente”. Y es que para nosotros la respuesta a la pregunta “vivir para trabajar o trabajar para vivir” está clara. Perseguimos encontrar lo que nos mueve por dentro, disfrutar de los pequeños momentos y hacer grandes cosas con menos. Y esto para el 90% es más que ir de botellón y aprovechar los días de Euromanía del 100 Montaditos.

Digan lo que digan, es innegable que somos tan emprendedores que hasta hemos inventado nuevos oficios digitales. Somos creadores indiscutibles. Y me repito más que la cebolla, pero es que solo tienes que echar un ojo a Youtube para darte cuenta de esto y mucho más.

Creo muy fuerte que esta generación rompe con lo establecido. No esperamos que nadie nos diga lo que tenemos que hacer o qué debemos consumir, porque “hoy en día, con el ritmo de vida que llevamos es imposible organizar nuestro tiempo de ocio en torno a un horario preestablecido y unos contenidos genéricos.” Esa disponibilidad y variedad que demandamos nos lo ofrecen las plataformas en streaming que además permiten el consumo sin conexión desde sus aplicaciones. Y aunque somos niños que hemos crecido viendo la tele, los nuevos sistemas de suscripción low cost nos dan acceso a contenidos ilimitados de nuestro interés, por lo que las parrilla tradicional ya no nos aporta nada.

Otro dato que pasan por alto los criticones es que somos una generación inquieta a la que le gusta aprender por sí misma, y ya de paso descubrir nuevas cosas por el camino, porque nosotros no nos perdemos en la deep web, nosotros exploramos nuevas rutas de pensamiento. Tener toda la información al alcance de nuestra mano nos da poder para inspirarnos en la vida y crecer personalmente. Porque nunca sabrás de qué apuro te sacará saber que el vuelo más largo que ha hecho una gallina es de 13 segundos.

Para mi no hay caso más claro que el de mi dupla, Zaida, que no ha recibido ni una sola clase oficial de edición o diseño y para ella no hay herramienta Adobe que se le resista. Su academia es Youtube y sus profesores son Surfaced Studio, Aldedition o Mt. Mograph. Y no solo ella, otros muchos buscan cómo hacerse el nudo de la corbata, cómo aplicar el contouring sin acabar como un Picasso o cualquier otra sabiduría de la vida que aún no se haya transmitido genéticamente. O qué narices, sin ir más lejos, el profesor español y Youtuber David Calle que está nominado al Nobel de profesores…

Hay una cosa muy clara, es que hay un cambio en la filosofía de vida. Como consecuencia o como causa no se sabe. Pero alguien dijo que “no hace falta mucho para tener todo lo que te hace feliz. Basta con una buena conexión a internet”.

Con internet o no, la cuestión es que no solo vivimos conectados a nivel personal sino también a nivel global. Sin embargo, siguen diciendo que somos individualistas (sin ser nosotros nada de eso), cuando somos la primera generación que ha perdido el sentimiento de propiedad y no tenemos miedo a compartir lo nuestro con los demás. Quizás por eso no nos sorprende que la mayor inmobiliaria del mundo no posea casas, la mayor enciclopedia del mundo no esté impresa en papel, el mayor centro comercial del mundo no tenga tienda física o que la mayor compañía de transporte no tenga vehículos. (¿Te suenan Airbnb, Wikipedia, Amazon o Blablacar?)

El sentimiento general de mi entorno Millennial es que estamos ante una generación que piensa más allá del sistema. Somos creyentes de que algo no funciona y buscamos adaptar el mundo de lo particular a lo general para satisfacer nuestras inquietudes. “Es posible que se deba a que somos más inconformista e independientes. No transigir con los valores con los que crecieron otras generaciones y querer hacer las cosas de otra manera no es sinónimo de rebeldía, o de anarquía”.

En resumen. Los Millennials podríamos ser definidos como la generación “sin esperas”. Somos yonkis de la información, de la creatividad y de las experiencias vitales. Vivimos una época en la que el Gran Hermano de George Orwell se hace realidad y cada minuto es retransmitido en directo por los propios usuarios desde cualquier rincón del mundo. Y es que para nosotros compartir es vivir, y a pesar de que muchas veces se nos tacha de individualistas, estamos más interconectados que nunca. Cualquier contenido u opinión que compartamos se podrá viralizar en cuestión de horas y desencadenar una reacción masiva de respuestas. Incluso una revolución.

Agradecimientos a mis compañeros de /drygital que le dedicaron su preciado tiempo a reflexionar y me han dado permiso para utilizar sus citas fantásticas que dan forma a este “artículo” ❤

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Behind of campaing

Parafina, una empresa de gafa de sol, se había propuesto participar en colaboración con la AECC en la lucha contra en cáncer de mama. Para ello realizamos una campaña en la que llevaríamos el apoyo de toda España a un grupo de enfermas de cáncer en su día de tratamiento, transformándolo en un día especial para ellas.

Para sustentar toda la campaña, conocimos a la que sería nuestra protagonista y reproducimos su historia para darla a conocer.

La Historia_

Sandra 35 años, cántabra, surfera aficionada y amante de la naturaleza:

“Una mañana de octubre del 2013 salí a surfear como de costumbre. Una ola más brava de lo normal me tiró y me golpeé el tórax contra mi tabla. No fue nada del otro mundo, tenía un par de rasguños. Sin darle más importancia me levanté y seguí surfeando. Por la tarde empecé a sentir fuertes dolores en el pecho, así que decidí ir al médico pensando que sería una simple contusión por el golpe y que solo me darían unos analgésicos para aliviar el dolor.

Sin embargo el diagnóstico fue muy diferente. Esa misma tarde me dijeron que tenía cáncer de mama en tercera etapa y que se había extendido a algunos nódulos linfáticos. Se tenía que actuar rápido. Al día siguiente me sometí a una cirugía para extirpar el tumor y me realizaron una mastectomía en el pecho izquierdo, eliminando aproximadamente el 90% del tejido canceroso. Posteriormente recibí 3 rondas de quimioterapia y tras una segunda cirugía para remover tejidos residuales, el 20 de febrero de 2014 pude gritar bien alto que estaba libre de cáncer.

Durante todo el proceso, fue muy importante tener cerca a mi familia y amigos apoyándome en cada momento, ayudándome a coger con fuerza las mareas que se presentaron en la recuperación. Sus palabras de ánimo y sus gestos de cariño fueron un factor muy importante para acelerar la recuperación.

Lo que más odiaba de la rutina de quimioterapia era la sala donde recibía el tratamiento. A pesar de que las enfermeras fueron siempre una fuente de motivación y gran compañía, siempre que mis fuerzas me lo permitían, me escapaba a la playa.  Sentir la brisa del mar y la olas bañando mis pies me ayudaron a olvidar los efectos de la quimio.

Ahora que estoy libre de cáncer, he decidido cambiar la realidad de las mujeres, que como yo, están luchando contra el cáncer mama. Lo que hizo que nunca me rindiera fue tener el ánimo siempre arriba pensando en toda la gente que estaba conmigo y sentir que la libertad estaba cerca. Cuanta más gente me transmitía sus palabras de ánimo, más fuerte me hacía.

Por eso, voy a coger mi bici por montera, ya que surfeando no puedo, y voy a dar la vuelta a España a pedales en un Viaje para ellas. Con la ayuda de Parafina, recogeré el apoyo de todos los rincones para hacérselo llegar a las mujeres en tratamiento, en una sesión diferente en la azotea del Hospital de La Paz de Madrid.

Cambiaremos la monotonía de las paredes blancas por la arena de la playa, el sonido de las olas del mar y, lo más importante, dejaremos que las acompañen sus seres queridos. Conseguiremos que un día cualquier de tratamiento sea el segundo mejor día, porque el primero es el día que te dicen que estás curada.”

Para ver más sobre la campaña puedes entrar aquí.

A mal tiempo, buena cara

El humor es uno de los mejores publicitarios que puedes usar para generar engagement con el consumidor. Es una buena salida para tratar temas delicados como es la prevención de cualquier cáncer. Y si hablamos de cáncer de testículos o de colón, estamos en nuestro derecho de utilizar dosis dobles de humor para quitarle hierro al asunto.


Mis favoritas sin duda…

El movember islandés

#feelingnuts

Furballs. Ejemplo de excelente metáfora

3200 palabras

Ese es el ritmo que llevo en la agencia en la que estoy de prácticas. 3200 palabras semanales en blogs de todo tipo.

Desde el 4 de agosto estoy en el departamento de Social Media de Trama Comunicación en Valladolid, en el que ayudo publicando diariamente en 8 fan pages de comercios vallisoletanos de sectores tan dispares como griferías y cocinas, ferreterías, ópticas, restaurantes u hoteles y escribiendo 7 entradas para blogs semanales de unas 400 palabras cada una de media.

Para que os hagáis una idea, estas dos semanas he hablado de la importancia de elegir el color de los cristales de tus gafas de sol y el daltonismo; He investigado sobre las historias de Valladolid y enumerado las bonanzas de un hotel en el centro de Valladolid. También he podido disfrutar descubriendo la historia del Campo Grande  y aprendiendo un poco sobre maridaje para un restaurante. Ahora soy yo la que da consejos en mi casa sobre el cuidado del césped, la decoración del cuarto de baño y cuando entro en uno que no es el mío no puedo evitar prestarle más atención de lo normal a la grifería; Además estas navidades seré la más entendida en relojería femenina y en el futuro me podré tirar el pisto en los viajes hablando de los relojes emblemáticos de cada lugar. Pero sobre todo he disfrutado escribiendo sobre lo que más me gusta. La nueva publicidad en la generación multipantalla y la importancia del engagement en ella. 

Lo que más me está gustando de esta experiencia es ponerme a prueba a mi misma e investigar para hablar de algo que no controlo y que se alejan mucho de la publicidad y la política. Y aunque me siga llamando más la atención la parte de creatividad, creo que este mes está siendo un buen curso intensivo para ampliar mi porfolio escrito y demostrar que soy capaz de crear contenido de cualquier cosa que se proponga.

 

Imagen

Adopta un mascota, hazte fotos con ella, súbela a la red y emborráchate de popularidad

Adopta un mascota, hazte fotos con ella, súbela a la red y emborráchate de popularidad

Si algo he aprendido de las redes sociales es que las mascotas triunfan más que los dueños.

Si estás bajo de ánimo y necesitas subir el autoestima a base de like fácil, en el título de esta foto tienes la clave.

Los animales y los niños son cuquis. Como secuestrar niños de momento es delito, hazte con una mascota y sé el rey de las redes sociales.

Podéis seguir sus aventuras en
http://pequeexplorador.blogspot.com.es/

Vídeo

La aventura, esa mujer que prefiero dejarle a otros.

Tengo que confesar… no soy aventurera.

La vida son dos días, soy joven y hay que vivir la vida como si fuera el último día que fuera a disfrutarla, y por eso yo cuido la mía como lo que es, lo más valioso que tengo, porque para mi vivir sin saber si voy a despertar mañana, no me parece vivir, sino sobrevivir.

La principal razón de que la aventura y yo no seamos amigas es que me encanta la vida y disfrutarla. A mi manera.

Me gusta arriesgar a la hora de presentar piezas en concursos, salirme de la norma en lo que está preconcebido que se tiene que esperar de mi. Me lanzo a la aventura cuando se trata de cambiar de ciudad y empezar de cero, o cuando tengo que decidir si Jagger o Tequila.

No veo la necesidad de tirarse por un puente agarrada de los tobillos por una goma, ni que me coma la pierna un tiburón mientras surfeo, o morir de hipotermia en los Alpes. No hay necesidad. De verdad, os lo prometo.

Aunque reconozco que a veces envidio a ese tipo de personas que viven sin miedo y “les hierve la sangre” a borbotones, “le encanta viajar, probar, descrubrir” y quieren conquistar el mundo cueste lo que cueste.

De ese tipo de gente es mi dupla. Zaida. La admiro por haber vivido en 4 países, ser completamente independiente y que para ella no existan barreras.

Cuando le pasé este vídeo con un – eres tú- me respondió – tu te dedicarías más a investigar cuánta gente ha muerto haciendo eso-. No pude evitar reírme y darle la razón, porque cada horno es cada horno, y el pollo de acción de gracias en el mío tarda 4 horas en asarse.

Las series, el nuevo cine.

Me encantan las series. Podría decir que incluso más que el cine, aunque sean cosas diferentes. Así que puedo afirmar que soy de las que cree que las series es el nuevo cine. ¿Porqué hacer una película de 180min cuando puedes estar años viviendo una historia?

Como siempre, los maravillosos libros son fuente de inspiración para las grandes producciones. Antes, una película, luego trilogías, después nos liamos la manta a la cabeza y nos lanzamos con heptalogías… pero volvemos a los mismo, la gente que es fiel a los libros, la mayoría de las veces no está contenta con las adaptaciones, la omisión de parte del argumento o incluso los pequeños detalles. Un gran acierto empezar a hacer series de hora el capítulo para llevarlo a la pantalla, que de pequeña ya tiene poco.

Un ejemplo que seguro que ya estáis pensando es Juego de Tronos. Sin duda la mejor adaptación de un libro hasta el momento. Mientras lees el primer libro, de la que de momento es pentalogía a la espera de los dos últimos (George por los sietes infiernos no te mueras), vives minuto a minuto la primera tempora, tal cual, ni más ni menos. Impresionante.

Si que es verdad que han empezado a añadir fantasía propia de los guionistas, pero que no me parece del todo mal porque está siempre supervisado por el escritor y creador, George RR Martin, entonces puede formar parte de lo que se no se escribió.

Mentira. Estoy cabreadísima porque leyéndome el segundo libro, Choque de Reyes, me ha dado cuenta de la cantidad de cosas que manipulan a partir de la segunda temporada. Pueden que sean cosas tontas o pequeñas, pero lo que está escrito es lo que es y no se debe cambiar. Muy enfada me hallo, pero bueno, que se haya convertido en una serie comercial y de culto hace que me reconcilie con el mercado, gracias a que hay miles de formatos de merchandising y cosas tan alucinantes como el “Pop up guide to westeros” que para España de momento solo lo he encontrado en Amazon.

Maravilloso. No puedo parar de leer y de desear el lunes después de ver el capitulo que llegue el siguiente.